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Cada vez que me pasaba algo o me sentía frustrada, enojada corría a contarles a las que creía mis amigas en ese entonces y siempre recibía los mismos consejos, ir al gimnasio, cambiar mi manera de vestir, cambiar el color de mi cabello y conocer personas. Curiosamente cada vez que seguí estos consejos termine con el cabello rojo o rubio,con ropa que me hacía parecer que usaba un disfraz y evitando conocer otras personas, era cansado y triste sentir que tenía que ser otra version mia para poder encajar con ellas, pero durante años lo hice y soporte incluso chistes sobre mi para seguir allí, eso me distancio de mi familia, y de otras personas que si eran mis amigos verdaderos pero que me parecían aburridos en ese momento.

No recuerdo como pero un dia en un restaurante comenzaron a burlarse de mi, no se como pero me levante, pedí un taxi y me fui a mi casa ese fue el ultimo dia que nos vimos y nuestros caminos se separaron, Volví a encontrar en mi mami a esa amiga que siempre le había contado todo, volví a encontrar sus abrazos cuando más lo necesitaba, fue durante esos momentos que mi mami me aconsejo pedirle a Dios que él me diera los amigos que él tenía para mi, la pareja que él tenía para mi y a consultarle todos y cada uno de mis pasos.Ya había comenzado con mi libro de oraciones por las dificultades médicas de Oso, pero decidí tener uno de pequeñas cartas que le escribía a Dios, las primeras eran llenas de formalidad y me pasaba hojas enteras pidiendo perdón, porque sentía que no podía pedirle nada, luego se volvieron más llenas de confianza, le contaba de mis sueños, mis temores, mis planes, y aunque para  mi eran mi manera de no olvidar mis peticiones, pero hoy comprendo que fueron la manera que DIos encontró de mostrarme  la fe y comunicación con el.


El año pasado tuve que enfrentar otra vez un desierto en mi vida y sabía que debía recurrir a Dios, y así lo hice pero esta vez fue la más difícil, esta vez no bastó con unas cuantas oraciones, vivi que todo lo que quería se derrumbara aun en medio de mis oraciones. Fue allí que Dios estaba hablando muy en serio acerca de mi cambio, era algo que no podía seguir haciéndome la de oídos sordos.Pero Dios no me estaba pidiendo un cambio de look o algo superficial que solo funcionara como un baño de oro en materiales baratos,  Dios quería algo más profundo, que trabajara para convertirme en la mujer que él me ha llamado a ser.

Y si es cierto, por meses intente tomar atajos, poner excusas hacer mini versiones de los cambios que el me pedía, el se encargó de recordarme que es imposible agradarle a él sin obediencia.

Carmen Soreno

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